Guillermo Campero – Trabajo Decente y Diálogo Social

Desde la Plaza Tahrir, la Puerta del Sol o las calles Sudamérica, alrededor del mundo, estamos observando el nacimiento de movimientos sociales que expresan insatisfacción con nuestras sociedades. Insatisfacción, malestar, por la desigualdad, el abuso o la inequidad de oportunidades. Este es un reto de largo alcance para el Trabajo Decente. Una parte fundamental de estas situaciones se origina en el mundo del trabajo, en las asimetrías de estructuras productivas heterogéneas, en la primacía de la lógica  financiera por sobre la economía real, de la especulación sobre la producción y la productividad.

Contexto histórico y los orígenes del marco teórico del concepto de Trabajo Decente.

La OIT: sus raíces conceptuales e históricas.

Desde su fundación  en 1919, como uno de los puntos acordados en el Tratado de Versalles, suscrito ese mismo año, que dio fin a la Primera Guerra Mundial, la OIT ha tenido por cometido ocuparse de las cuestiones que vinculan al trabajo con la justicia social en el marco del orden mundial.

Este mandato de la OIT surge  de la convicción de los países que habían sido parte de esa primera  guerra, tanto europeos como los Estados Unidos, que no podría establecerse condiciones para una paz duradera si el trabajo humano  no se ponía al centro de las estrategias de desarrollo.

El concepto de trabajo humano es una noción que  se asume tanto en el Tratado de Versalles  como en la Declaración de Filadelfia (1944), documentos que están en el origen fundacional de la OIT. De hecho la Declaración de Filadelfia es la Carta de Principios de la OIT.

La formulación inicial del concepto de Trabajo Decente.

Una Idea Fuerza para el Siglo XXI.

En la Memoria del Director General presentada a la 87ª Reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo en Ginebra en 1999, se planteó,  por primera vez, el concepto de Trabajo Decente como la noción orientadora fundamental de la acción de la OIT  para  el  siglo  XXI.

En esa ocasión se planteó una definición precisa del Concepto de Trabajo Decente, basada  en los siete Derechos Fundamentales en el Trabajo que sustentan todo el quehacer de la OIT y que forman parte de los Derechos Humanos esenciales reconocidos por la ONU.

Según lo expuso el Director general el Trabajo Decente es un concepto que exige incorporar en las relaciones laborales tanto en el nivel público como privado:

“1. El tripartismo (o el bipartirsmo en el caso de Sector Público), entendidos como una forma de buscar consensos entre las partes de la relación laboral, bajo diferentes formatos (formales o informales) apropiados a las realidades de los países y de las situaciones laborales específicas; 2. la libertad sindical y de asociación; 3. la negociación colectiva; 4. el diálogo social; 5. la no discriminación de ninguna naturaleza; 6. la retribución justa al valor que agrega el trabajo a la producción o los  servicios, y; 7. la protección social integral de éstos y sus familias.

El Trabajo Decente en un mundo global.

En dicha Memoria, el Director General, sostuvo también que para contribuir a los avances de los países hacia el Trabajo Decente, la OIT debía considerar el contexto sociopolítico en el que actuaba, así como las características del desarrollo en los países y sus resultados en las últimas décadas. Según observaba el Director General, aun cuando la globalización, la liberalización de los mercados y las políticas de ajuste adoptadas habían generado en muchos países equilibrio macroeconómicos positivos y crecimiento económico, estos logros parecían no traducirse necesariamente en mayores niveles de igualdad y progreso, al mismo tiempo, advertía sobre prestar atención al comportamiento persistente y cíclico de las economías, entre fases de avance y crisis. El Director General señaló entonces que el Trabajo Decente constituía una  reivindicación mundial con la que están confrontados los dirigentes políticos y de empresa de todo el mundo.

Lo que ha enseñado la experiencia

a) La experiencia de la OIT ha mostrado que la ética, los valores, y el pluralismo deben estar en el centro del Trabajo Decente.

b) Pero el pluralismo tiene también que asociarse con los valores comunes de la sociedad, especialmente en el mundo del Trabajo.

c) Trabajo Decente implica Progreso económico con solidaridad.

d) La vinculación entre Trabajo Decente y Desarrollo, conforme a la experiencia de la OIT, se construye con una articulación estrecha entre cuatro conceptos fundamentales: i) Crecimiento y Progreso Social; ii) Inclusión con Equidad; ii) Libertad con Igualdad; y; iv) Cambio con Estabilidad.

La visión del Trabajo Decente a nivel mundial y concentrada en los procesos de globalización, es un concepto de economía política y  filosofía de la gobernanza mundial.

El Trabajo Decente es, por lo mismo, un componente fundamental para lograr que la aspiración de justicia social sea un resultado ineludible para alcanzar una globalización socialmente humana.

Para la OIT hay que construir una  gobernanza global: Esto implica abordar tanto en el análisis como en la acción  múltiples  desafíos que presenta el orden mundial en curso, en lo sociopolítico,  como en lo económico  y cultural. Dimensiones que la acción del Trabajo Decente requiere ser capaz de enfrentar.

Hay que construir un piso social para la economía global.

 Los sistemas de seguridad social contribuyen no solo a la seguridad humana, su dignidad y la justicia social, ellos proveen especialmente de una base fundamental para la inclusión, el empoderamiento  de las personas y la democracia.

 Por ello, la OIT señala:

Una campaña sobre la seguridad social debe ser sobre la seguridad de la familia, de la comunidad, de la seguridad política. Debe basarse en un concepto fundamental: familias seguras construyen”.

La experiencia recogida nos dice que el trabajo decente no es solo un tema  para los buenos tiempos: Lo hemos visto. Cuando la economía nacional y  global decaen, aparecen mayores desafíos a superar.

Mensajes para Chile

  • Necesitamos profundizar una mirada de género en el mundo del Trabajo.
  • Requerimos dar a los jóvenes la posibilidad de cambiar el mundo
  • Eliminar el trabajo infantil: Recuperando el futuro para las niñas y los niños
  • Tenemos un reto que debemos responder mejor: las demandas del envejecimiento
  • También está pendiente asumir la salud y seguridad en el trabajo como punto central de la agenda económica y social a nivel mundial
  • Construir derechos para los trabajadores migrantes
  • La salud mental y el lugar de trabajo: Un tema laboral olvidado
  • Trabajo decente para las personas con discapacidad
  • Poner la tecnología y la sociedad del conocimiento al alcance de todos
  • Vivir en un medioambiente sano y limpio: Una dimensión que cobra fuerza en la gente
  • Escuchar al otro: Participación social
  • Hay que fortalecer la experiencia de proveer al Estado chileno de una capacidad directiva basada en el mérito, la experiencia y la competencia profesional y técnica.

Un Mensaje Fundamental

Muchas voces, UN mensaje: El cambio está llegando

Desde la Plaza Tahrir, la Puerta del Sol o las calles Sudamérica, alrededor del mundo, estamos observando el nacimiento de movimientos sociales que expresan insatisfacción con nuestras sociedades. Insatisfacción, malestar, por la desigualdad, el abuso o la inequidad de oportunidades. Este es un reto de largo alcance para el Trabajo Decente. Una parte fundamental de estas situaciones se origina en el mundo del trabajo, en las asimetrías de estructuras productivas heterogéneas, en la primacía de la lógica  financiera por sobre la economía real, de la especulación sobre la producción y la productividad.

Contribuir sustantivamente a un nuevo orden global es una tarea  estratégica para las metas del Trabajo Decente.

Los jóvenes son parte de esta lucha por la dignidad. Dignidad para sí mismos, dignidad para sus sociedades. Transversalmente, cualquiera sea la cultura, la religión, el género o la posición socioeconómica, ellos están caminando juntos para alcanzar el principio universal de la Justicia. Hay que aplicar los valores universales a los nuevos desafíos.

 

Guillermo Campero Q.

Consultor  Externo de la OIT y Profesor de postgrado de la Universidad de Chile en Políticas Públicas. Socio Fundador del Foro de Altos Estudios Sociales Valparaíso.

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