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El agua que se va

El calentamiento global ha tenido interesantes efectos en nuestro manejo territorial del agua. Sobre todo, en el hecho de que

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América hoy

El continente americano, es uno solo y todos somos americanos. Ese debiese ser nuestro rasgo identitario. Para que eso resulte globalmente, habría que convencer a los Estados Unidos de hoy, que América llega desde Alaska hasta Tierra del Fuego y que en efecto todos queremos ser mejores y más grandes americanos, unidos por la tierra, la historia y la genética.

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Derecho y moral: ¿distinción o separación?

El vínculo entre moral social y derecho se produce en tanto todo derecho históricamente dado recoge de las autoridades normativas que lo producen no pocos contenidos de moral social hegemónica, mientras las morales de minoría tratan de abrirse paso para ganar en aceptabilidad y llegar incluso a sustituir la que hasta hace poco era un moral de mayoría. La moral social de un lugar y tiempo cualquiera no es pareja ni tampoco uniforme. Se encuentra en tensión entre convicciones morales de mayoría y relativamente estables, y otras que son constantemente desafiadas por creencias de minoría que matizan a las primeras o directamente intentan sustituirlas por otras.

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Microplásticos

El reciclaje no “retira” al material del ambiente, sino que sólo prolonga su estadía. Se puede decir aquí que reciclar no es la solución, sobre todo en los plásticos. Sus moléculas pueden durar siglos. La solución está en las dos erres de “RECHAZAR” y “REEMPLAZAR” vale decir, evitar a toda costa su uso, sobre todo por ley, en los rubros en los que hay reemplazos evidentes.

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Ciudadanos contra los incendios

El 99 % de los fuegos ocurridos tienen origen antrópico. La ciudadanía debe participar equipada, activa y educadamente, en evitar y controlar los incendios y debemos lograr una coordinación entre las entidades a cargo de protegernos y el habitante organizado.

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El príncipe (in)feliz y la degradación siria

Bashar al-Assad apostaba al caos para erigirse en restaurador del orden. Paradójicamente, el régimen que decía encarnar el socialismo nacionalista persiguió a nasseristas y socialistas, mientras su discurso conspiranoico atizaba la lucha sectaria. La primavera árabe se convirtió en Guerra Civil, con grupos armados controlando territorio sirio, de las cuales brotaría el Daesh (ISIS), así como la creciente intervención de potencias regionales y globales. Esta profecía auto cumplida oficialista incentivó más choques étnicos (árabes versus kurdos), religiosos (sunníes contra alauíes) y geo-políticos (pro occidentales y sus retadores).

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