La guerra de Putin: cuando vencer resulta en una derrota del vencedor y de todos nosotros
En las próximas semanas debiésemos comenzar a sentir los efectos económicos de la guerra y de las sanciones que los países europeos, Canadá y Estados Unidos han impuesto a Rusia. Por de pronto, debiésemos prever un alza en el precio del petróleo, y también del trigo – Ucrania y Rusia producen el 25% del total mundial-. Además, el COVID-19 no ha sido superado y se cierne sobre el mundo la amenaza nuclear. Se trataría, al parecer, de una versión moderna de aquella letanía que se repetía durante las calamidades que asolaron a la Europa medieval, “a fame, peste et bello libera nos Domine” (“del hambre, peste y guerra, libéranos Señor”).


