Protestas en Colombia y Chile ¿Qué lecciones extraer?
Las fuerzas políticas y sociales deben incorporar a nuevos actores sociales, constituir coaliciones y promover grandes acuerdos nacionales. El buen gobierno exige elaborar programas serios.
Las fuerzas políticas y sociales deben incorporar a nuevos actores sociales, constituir coaliciones y promover grandes acuerdos nacionales. El buen gobierno exige elaborar programas serios.
“quienes tenemos ya un recorrido de vida hemos visto muchas cuestiones “categóricas” que llegaron para quedarse mil años y solo se quedaron pocos años. Entonces es mejor buscar los acuerdos necesarios. Eso no significa conservadurismo. Ojalá haya en esta convención al menos treinta justos que, desde sus distintos lugares, sean capaces de influir por un texto que sea a la vez progresista y democrático y que pueda enmarcar el proceso de cambios que necesita Chile para el futuro”.
En esta columna Pedro Serrano demuestra cómo Valparaíso ha sido una de las ciudades de Chile más afectadas por el estallido social y la pandemia, y el consecuente crecimiento permanente del número de campamentos. Ante esta grave situación propone una política que considere las dimensiones urbanísticas, económicas y sociales requeridas para responder a las necesidades de las 60 mil personas que viven en esta situación. Además, en la elaboración y ejecución de esta política sugiere sumar el uso de los recursos culturales, artísticos, científicos y técnicos crecientemente concentrados en los cerros de Valparaíso, los que también podrían reforzar su vocación como ciudad universitaria. De esta manera se podría progresar en la búsqueda de una ciudad más justa, y por lo tanto, más solidaria e inclusiva.
“… estamos ad portas de un cambio de paradigma. El valor de lo individual cede espacio para aventurarse en el valor de lo colectivo. Se trata sin dudas de un fenómeno mundial que no solamente se observa en el ámbito político, sino en lo social, el ámbito de las empresas, en el ámbito de la educación. Es de esperar que esta vez, logremos profundizar en una democracia más participativa de las bases sociales, con mayores espacios de control social, con mayor libertad y principios que permitan nivelar la cancha de las oportunidades y con una ciudadanía deliberante y un sistema de representación que garantice la no desconexión entre los que gobiernan y los gobernados”.
En esta entrega de “Interpretaciones sobre el actual estadio del capitalismo histórico (4)” presentamos los análisis de Gastón Soublette, Carlos Ruiz y Yuval Noah Harari sobre la crisis del sistema. Ellos coinciden en que la crisis es de tal gravedad que podría dar lugar a transformaciones más profundas que las previstas por los autores destacados en la anterior entrega. Se discute primero su caracterización de la crisis y luego los rasgos sobresalientes de las transformaciones que ellos plantean.
“Chile es un país altamente centralizado, lo que repercute en las universidades, fondos, becas y concursos y aún no se observan cambios sustantivos en su conformación política y económica”.
Aunque algunos autores sostienen que la crisis no conducirá necesariamente a la caída del capitalismo, auguran significativas reformas que pueden definirse como respuestas socialdemócratas congruentes con la envergadura de la crisis. En esta entrega destacamos el análisis de Ernesto Ottone, Agustín Squella, Saskia Sassen y Eugenio Tironi.
“el proceso de vacunación sigue a cuenta gotas, como si el gobierno francés, más allá de lentitud propia de países altamente burocratizados, compartiera los mismos temores que sus ciudadanos”.
Parecen haberse dejado atrás dos discusiones que estaban vivas hasta hace muy poco: si los derechos sociales existen como tales y si deben o no estar en el texto de la Constitución. Pero “mucha menos atención se dedica a los derechos culturales, que también estarán en la nueva Constitución y de una manera más explícita de la muy vaga y falta de compromiso con que se refirió a ellos la de 1980 […] La cultura no es un aderezo del desarrollo de los países, sino parte constitutiva de ese desarrollo”.
“El siglo pasado fue prolífico en liderazgos que fueron capaces de resolver una gran variedad de situaciones de alta complejidad y que se manifestaron especialmente durante la II GM y la posterior Guerra Fría” En contraste, hoy “tenemos una carencia o deficiencias de liderazgo, donde ya sea los problemas no fueron detectados en forma oportuna o su solución no ha sido del todo efectiva, permitiendo que ellos escalen hasta niveles donde la solución se hace cada vez más difícil”.