Rodolfo Codina – Tensiones geoestratégicas de la actual etapa que está viviendo el mundo
“En la actualidad tendremos que acostumbrarnos a vivir en un mundo cada vez más inestable e incierto”
“En la actualidad tendremos que acostumbrarnos a vivir en un mundo cada vez más inestable e incierto”
La dicotomía entre lo universal y lo identitario sería superable si se aceptara el concepto de “acumulación civilizatoria”, el cual gozaría de la capacidad para reconocer el carácter identitario de lo nacional, lo étnico y lo religioso conjuntamente con la asunción de la idea de cosmopolitización. Sin esta idea lo identitario sería reducido a un provincialismo ciego.
Fuera de Estados Unidos, presidentes, primeros ministros y diplomáticos parecen perturbarse por la impredictibilidad o la falta de claridad de los puntos de vista de Trump. Esto con frecuencia se expresa de la siguiente forma: Ahora sabemos X, pero esto es una posición táctica. ¿Cuál es la visión de largo alcance de Trump, si es que acaso tiene una?
Coincidimos con Enrique Iglesias y otros analistas que apoyan una “reindustralización” Latinoamericana para facilitar su inserción mundial en el momento actual. Un desarrollo de ese tipo es compatible con el sistema multilateral de comercio y la estrategia de inserción global de Chile y requiere estar abierto a que el Estado, con criterios racionales, defina o redefina ciertas áreas o “clustsers” de desarrollo preferente.
No es difícil soñar e imaginar durante el siglo XXI, ver crecer la ciudad eléctrica, eólico-fotovoltaica más grande de América, una ciudad para vivir sin un horrible puerto de carga al frente, con la mejor tecnología de luz, transporte y maquinaria eléctrica, limpia, en colores y armónica. Más amable que nunca. Una ciudad que, además de sustento alimentario en granjas submarinas, con murallas y techos de hortalizas, saca del mar parte extra de su energía y desalinizando, su propia agua dulce.
El supuesto sobre la competencia de los sistemas para retornar al estado de equilibrio perdido es ampliamente compartido por la economía neoclásica ya que la existencia del capitalismo como sistema durante 500 años siempre habría demostrado su capacidad para superar las crisis del pasado mediante las políticas de ajustes y la innovación tecnológica. Esto es, sin embargo, sólo una generalización empírica porque su renovada existencia secular no constituye la prueba de una vida eterna.
“Para evitar caer en esta “trampa del ingreso medio” los países de América latina -incluyendo a Chile- deberían focalizar sus esfuerzos en enfrentar al menos cuatro desafíos centrales: aumentar la productividad, reducir las desigualdades y aumentar la inclusión social; una clase media menos vulnerable; y fortalecer la calidad de las instituciones”.
El populismo siempre ha estado, nunca se ha ido y evoluciona con la interacción de los sujetos que conforman el tejido político. Es decir, forma parte de la cultura política de cada territorio, es una manera en que la exclusión, la desigualdad o lo invisibilizado se articulan para influir en la toma de decisiones. Por eso el populismo no tiene patrones idénticos en todas las latitudes
“La derrota de Viet Nam, que bajó, debilitó esas imágenes de poder, contenía elementos que permitían decir que Estados Unidos estaba definitivamente decayendo, pero ¿fue así realmente? No lo fue. El mismo Sergio Bitar ha dicho ahora mismo que, en los próximos 20 años, Estados Unidos seguirá en la mesa”.
Ante la ausencia del dios y el advenimiento de la oscuridad buscamos refugio, hogar, calor, color, fuego, luz en tierras ya empíricas, como virtuales e inconscientes, que nos den acogida comunitariamente. Y en ello detener la ideología imperante actual del capitalismo militarizado, y así esta ideología no siga avanzando con su manto de oscuridad y olvido